Miércoles, 22 Mayo 2013| Manuel Gil Antón
¿Por qué cada Plan Nacional de Desarrollo, destinado al futuro, suena tanto al pasado? En el presentado ayer hay promesas antiguas con nuevas denominaciones: prometer, planear, no empobrece; dar, llevar a cabo, es lo que aniquila. Cuesta.
La reiteración es inevitable, creo: como la educación es tan sensible a la desigualdad, y la inequidad social se ahonda, mientras exista la aberrante situación de penuria o escasez para la mayoría de los mexicanos, lo que se diga sobre educación tenderá a ser (casi) lo mismo.
Promesas. Sin agarrar al toro por los cuernos al enmendar la distribución del ingreso, consolidarán, a pesar de enunciar lo contrario, a la educación como constructora de más y peor desigualdad.
Primero, la promesa de la calidad: para ello, el PND es deudor del Pacto y de la reforma educativa en curso.
Hay coherencia argumental. Primero, profesionalización docente que abarca la formación, selección, actualización y evaluación de los profesores. ¿Cómo? A partir del Servicio Profesional Docente. ¿Cómo? Espere a la Ley secundaria.
Segundo, mejorar la infraestructura: ahora sí habrá luz y baños en todas las escuelas. ¡Vaya novedad! ¿Cómo? Espere a la reforma hacendaria, porque de ahorro en la burocracia de la(s) SEP(s), y cierre del grifo a los mandones del gremio o al abuso de gobernadores aún no hay esperanza.
Tercero, planes de estudio pertinentes: con estándares curriculares (?), un Sistema de Atención Técnica a las Escuelas —que lo aclare el Plan Sectorial— y una propuesta interesante: reformar el esquema de evaluación y certificación de la calidad de los planes y programas de estudio en la media y la superior. ¿Le van a entrar a los reconocimientos de validez oficial de los estudios en las instituciones privadas, RVOE, o a la entrega de medallas de calidad más fáciles de obtener, en las públicas, que smog en la ciudad? Misterio.
¿Y luego? Claro, la tecnología: hartos fierros modernos como vía regia al conocimiento. ¿Otra vez, pero ahora sí? Se reducirá, con base en becas y tutores, el abandono escolar. Eficiencia terminal y mayor tránsito entre niveles. Es el quinto propósito. ¿Se ha evaluado lo acontecido con la misma estrategia hace sexenios? Para qué…
Inclusión y equidad. Venga de nuevo: más oportunidades. ¿Cómo? Con una cobertura de 80% en la media superior, y 40% en la superior. ¿Acceso al conocimiento o a un pupitre? El indicador es falso signo de equidad, dada la iniquidad (sí, con i latina) en la calidad incomparable de las opciones.
Cultura para todos. Deporte a manos llenas. Ciencia y Tecnología con el 1% del PIB tan trillado y más investigación con más colegas en el Sistema Nacional de Investigadores.
Lo prometido, entonces, incrementa la productividad, el gobierno estará cerca: muy moderno. Hay un asunto nuevo, muy importante si va en serio: la equidad de género. De nuevo: ¿beneficio de la duda? No: exigencia ciudadana. El papel aguanta todo, hasta la repetición de lo ya repetido. Ojalá quien esto escribe esté equivocado. En serio.
http://educacioncontracorriente.org/secciones/editorial/2573-educacion-y-pnd-a-lo-mismo
Periódico La Jornada. Martes 21 de mayo de 2013, p. 38
El uso del teléfono móvil forma ya parte de los hábitos de vida de
jóvenes universitarios. Tal es el grado de dependencia que la mayoría señalan
sentirse ansiosos e impotentes si no tienen cerca el celular y consideran
imposiblepasar un día entero sin éste.
Así lo revela un reciente estudio global en el que se evaluaron los hábitos de uso de esta herramienta tecnológica entre jóvenes universitarios, aplicado a 800 alumnos procedentes de 52 naciones y que estudian en ocho universidades ubicadas en tres continentes.
El análisis fue impulsado por la organización Salzburg Global Seminar y coordinado internacionalmente por académicos del Emerson College, de Boston.
Los resultados cualitativos indican una homogeneidad en cuanto al uso de estos aparatos sin importar la nacionalidad de los universitarios, que se dicen
adictos, que lo revisan constantemente (cada tres o cuatro minutos), que en promedio pasan de cuatro a seis horas diarias en línea a través de esta tecnología, y de éstas de una a tres en redes sociales.
En el estudio global piloto, A Tethered World (Un mundo atado), la única institución de educación superior de América Latina que participó fue la Universidad Iberoamericana (Uia). En entrevista, Mireya Márquez Ramírez, investigadora del Departamento de Comunicación de esta casa de estudios, señaló que los universitarios han incorporado el uso de los celulares a sus hábitos de vida tanto como cepillarse los dientes o vestirse.
Usan el teléfono móvil para que no parezca que están aislados ante situaciones donde no tienen el control: calmar los nervios, hacer antesala o en clase. Es un instrumento de fuga.
Se impone el celular en la vida de los jóvenesFoto Cuartoscuro
Facebook y Twitter, los amos
Para realizar la investigación se solicitó a los universitarios
llevar por 24 horas un registro de sus actividades a través del teléfono móvil:
qué aplicaciones utilizaron, cómo lo usaron, para qué; se les pidió completar cuestionarios
y al final se les pidió hacer una reflexión sobre el significado para ellos de
estos aparatos.
Facebook y Twitter son las dos herramientas más utilizadas para consumir, compartir y producir todo tipo de comunicación e información; los usuarios han instalado en promedio 16 aplicaciones en sus aparatos, pero sólo usan de forma regular de tres o cuatro.
Las aplicaciones rara vez son utilizadas para revisar noticias. Su uso se limita a organización y recreo: consultar mapas, promociones para compras, el clima y el llamado social networking.
El uso del correo electrónico registró una tendencia a la baja, en comparación con las llamadas y la utilización de aplicaciones, mensajes de texto y redes sociales.
El 66 por ciento de los jóvenes que participaron en el estudio –102 de ellos mexicanos inscritos en la UIA– reportó usar el celular más que cualquier otra tecnología para navegar en Internet; 48 por ciento utiliza computadora personal y más de la mitad ya no tiene una PC en casa.
Los universitarios dependen de Twitter para encontrar contenidos noticiosos.
Lo que hacen en automático es refrescar su línea del tiempo en Facebook o Twitter, pasar el tiempo, evitar situaciones sociales estresantes como lucir ansiosos. El uso de estos aparatos les da un sentido de pertenencia en sus comunidades, resaltó la académica de la UIA.
http://www.jornada.unam.mx/2013/05/21/sociedad/038n1soc